Por la Maestra en ciencias Nicola Faulks (SLR International) y la Ingeniera forestal Lucero Gastelum (Pacific0-Mexinol).
Los cactus constituyen un elemento emblemático del paisaje natural de Sinaloa, no solo por su presencia en ecosistemas áridos, sino también por su relevancia cultural e histórica. El nombre del estado, derivado de la lengua cahíta, se interpreta como “pitaya redonda” o “lugar de pitayas”, en referencia al fruto de un cactus columnar del género Stenocereus, característico de las regiones secas del norte de México. Este fruto, conocido como pitaya, suele confundirse con la pitahaya o “fruta del dragón”, perteneciente al género Hylocereus, que se distingue por ser una planta trepadora con frutos de escamas lisas y pulpa de sabor sutil. En contraste, la pitaya sinaloense presenta frutos espinosos de pulpa jugosa y dulce, adaptados a condiciones de alta aridez. Esta distinción botánica no solo resalta la diversidad de las cactáceas en México, sino que también subraya la importancia ecológica y simbólica de los cactus en el contexto regional.
Entonces, ¿por qué este interés en los cactus? El área del proyecto Mexinol se encuentra dividida en dos predios, norte y sur, separados físicamente por la vía de ferrocarril internacional Nogales–Topolobampo. El predio sur, de uso predominantemente agrícola, conserva en su porción este relictos de vegetación halófita sobre suelo desnudo, los cuales serán delimitados y protegidos como parte de las medidas de conservación ambiental. En esta zona no se contempla realizar actividades de despalme; en cambio, se utilizará como sitio de depósito del suelo fértil removido del predio norte, asegurando que no se generará afectación a la cobertura vegetal, sino una conservación activa de la vegetación natural existente. Durante los estudios de línea de base del proyecto, se identificó en el predio sur una comunidad de matorral sarcocaule, tipo de vegetación característica de ambientes extremadamente áridos, compuesta por plantas espinosas con troncos y ramas gruesas y suculentas, capaces de almacenar agua para sobrevivir en condiciones de sequía. Entre estas especies destacan los cactus, que constituyen el elemento más representativo y reconocible de este ecosistema.
Con base en los resultados obtenidos en los sitios de muestreo y recorridos realizados en el Sistema Ambiental Regional, en total se registraron 78 especies distribuidas en 33 familias, dentro de los cuales se encontraron 7 especies de cactus: Cylindropuntia fulgida, Stenocereus alamosensis, Mammillaria mazatlanensis, Stenocereus thurberi, Pachycereus pecten-aboriginum, Opuntia decumbens y Ferocactus herrerae.
A continuación, hablaremos de los cactus más característicos del predio sur de Mexinol.
El cactus más fácil de reconocer es el cactus de tubo de órgano (Stenocereus thurberi), que puede alcanzar una altura de 5 metros, sobresaliendo por encima del sotobosque espinoso. Esta especie puede tardar 150 años en alcanzar la madurez y cuando florece (durante la noche), sus flores son polinizadas por murciélagos.
Además de la importancia ecológica de la pitaya dulce (Stenocereus thurberi), el valor económico y cultural que esta especie representa para los habitantes del norte de Sinaloa es invaluable.
- Importancia económica.
Alimenticio: Los frutos son un recurso forestal no maderable con una gran demanda para ser consumido fresco o procesado en mermeladas, helados, aguas frescas y hasta licores, generando ingresos significativos para los pobladores en cada temporada de fructificación del cactus.
Forraje y Materiales: Los habitantes de la región suelen utilizar los frutos, flores y tallos como forraje para animales domésticos, y la madera de la planta seca se usa para construcciones artesanales (generalmente se utiliza en techos, paredes, mesas y camas) y como combustible (principalmente para hornear pan), ofreciendo otra fuente de ingresos.
- Importancia cultural
Cosmovisión: La pitaya aparece con frecuencia en los cantos de las danzas de Venado y de Pascola del pueblo originario Yoreme Mayo que habita en la región.
Medicina tradicional: La savia de la pitaya se utiliza para acelerar la cicatrización de heridas, incluso de hace en té para tratar úlceras gástricas.

En el mismo género (Stenocerus), encontramos el cactus pulpo (Stenocereus alamosensis). Este cactus espinoso parece tener patas espinosas extendidas, de ahí su nombre. Pero cuando florece, produce flores rojas que florecen durante el día, polinizadas por colibríes. Esta especie es endémica de Sinaloa y Sonora.
Aunque este cactus está presente en el predio sur del sitio de Mexinol y es común en toda la región, no se le atribuye una relevancia significativa desde el punto de vista económico o cultural por parte de la población local. Si bien sus frutos poseen un sabor muy dulce, no se ha identificado actividad de recolección sistemática ni aprovechamiento comercial por parte de los habitantes.

El cactus barril retorcido (Ferocactus herrerae) también se registró aquí. Esta especie está clasificada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), debido a la expansión agrícola, provocando la pérdida de matorral sarcocaule. Este cactus puede alcanzar hasta 2 m de altura, con un ancho de hasta 40 cm. Es la naturaleza retorcida del barril lo que lo hace notable, a menudo con flores amarillas que florecen en la parte superior. Las flores de este cactus son polinizadas por las abejas.
Actualmente podemos encontrar ejemplares de este cactus como planta ornamental en áreas comerciales y avenidas principales de la región. Aunque el Ferocactus herrerae no se encuentra en la NOM 059 SEMARNAT 2010, resulta indispensable un mejor manejo de esta esta especie para promover la conservación, ya que es de muy lento crecimiento y su reproducción se da únicamente por semillas con muy bajo porcentaje de supervivencia de la germinación y es endémica de México y del sur de Estados Unidos.

Cuando hablamos de Sinaloa, además de recordar la pitaya, no podemos olvidarnos de la cholla (Cylindropuntia fulgida) cactus arbustivo o pequeño árbol de hasta 4 metros de altura, también conocido como cholla brincadora, caracterizado por sus tallos cilíndricos, verdes y articulados que se desprenden fácilmente. Posee espinas largas y densas, de color amarillento y cubiertas de vainas, que ocultan el tallo y se adhieren a la ropa o la piel. Produce flores rosa-magenta o blanco-rosadas, y frutos carnosos en forma de cadena que actúan como forma de propagación.
La cholla es popular entre los sinaloenses debido a la facilidad con que las espinas y los tallos se adhieren a la ropa o a la piel de las personas y los animales y la gran dificultad que resulta para retirarlas. Con frecuencia una pequeña parte de las espinas se queda incrustada en la piel y suele provocar infecciones mayores.
Pero no todo es malo en la Cylindropuntia fulgida, las abejas son pacientes y esperan al final del día para polinizar las flores y los frutos son tan dulces que son los favoritos de muchos animales, también las personas suelen comerlos y bien vale la pena una herida de sus espinas con tal de disfrutarlos, aunque la recolección de éstos no es una actividad económica o significativa.

Estas son solo cuatro de las especies de cactus que viven en el matorral sarcocaule sinaloense. Cada especie forma parte de una red alimentaria más grande, que proporciona refugio a algunas especies y alimento a otras. Es por esta razón que el proyecto Mexinol ha tomado la decisión de proteger y gestionar esta zona de matorral sarcocaule. El área estará protegida de pérdidas debido a la expansión agrícola. Se realizarán estudios anuales de la diversidad de plantas y fauna para informar la futura estrategia de gestión de esta área.
La gestión inicial del área incluirá la ampliación del área mediante la plantación de áreas desnudas, utilizando las mismas especies que ya se encuentran en el área, especies de presencia nativa. En el plan de restauración se incluirá el Guayacán o Árbol Santo (Guaiacum coulteri), una especie clasificada como vulnerable en la Lista Roja de la UICN. Aunque no es un cactus, este árbol es adecuado para crecer en ambientes muy áridos y produce una gran cantidad de hermosas flores azules, que una vez polinizadas producen una fruta consumida por mamíferos y aves. Debido a su madera dura y usos medicinales, es muy difícil de encontrar en la naturaleza en estos días. Al incluir esta especie en el manejo del matorral sarcocaule, el Proyecto Mexinol tiene como objetivo aumentar la población local de esta especie.

La riqueza biológica y cultural del matorral sarcocaule sinaloense, representada por sus cactus emblemáticos como la pitaya dulce, el cactus pulpo, el barril retorcido y la cholla brincadora, revela una profunda conexión entre la naturaleza y las comunidades locales. Estas especies no solo desempeñan un papel esencial en los ecosistemas áridos, sino que también han sido fuente de alimento, medicina, tradición y sustento económico para generaciones.
Ante las amenazas que enfrenta esta vegetación, como la expansión agrícola y la pérdida de hábitat, el Proyecto Mexinol propone una estrategia de conservación integral que reconoce el valor ecológico, económico y cultural de estas especies. Al proteger y restaurar el matorral sarcocaule, se preserva no solo la biodiversidad, sino también la identidad y el bienestar de las comunidades que dependen de ella. Esta iniciativa representa un compromiso con el equilibrio entre desarrollo y conservación, y una oportunidad para fortalecer el vínculo entre las personas y su entorno natural.
Septiembre 2025.
